Hola, Rocío. Es una consulta muy habitual cuando empezamos a organizar los ingredientes y endulzantes en la despensa.
La respuesta directa es que no hace falta guardarlo en la nevera; lo más recomendable es conservarlo a temperatura ambiente, en un lugar fresco, seco y protegido de la luz solar directa, como dentro de un armario de cocina o en la despensa.
El sirope de agave tiene una concentración muy alta de azúcares y un nivel de agua libre muy bajo. Esta característica crea un entorno en el que a los microorganismos, como bacterias o mohos, les resulta prácticamente imposible proliferar, por lo que se conserva de manera natural sin necesidad de frío.
De hecho, si lo metes en el frigorífico, el frío aumentará bastante su densidad y viscosidad, volviéndolo demasiado espeso y difícil de servir en tus desayunos. Además, las temperaturas bajas pueden acelerar la cristalización de los azúcares en el fondo del envase.
Para garantizar su correcta conservación y seguridad, solo debes tener en cuenta dos pautas sencillas: mantener la boquilla limpia para que cierre herméticamente y asegurarte de que no entre humedad exterior ni restos de otros alimentos. Siguiendo esto, te durará en perfecto estado durante meses.