Hola, mira, esto me suena un montón a mi tieta, que era la reina de las empanadillas. Ella decía que el secreto es el fuego: ni muy flojo pa que no chupen aceite, ni muy fuerte pa que no se quemen por fuera y queden crudas por dentro. Un fuego medio-alto y que el aceite esté bien caliente cuando las tires. Pero no te pases con el aceite, ¿eh? Solo lo justo pa cubrirlas por la mitad. Y luego las das la vuelta. Para que queden jugosas, mi tieta siempre ponía un poco de caldo en el relleno de la carne, como si fuera un guisado, pero sin pasarse. Y un truquito más: cuando las sacas de la sartén, las pones sobre papel de cocina, pero no las dejes amontonadas, sepáralas bien para que escurran el exceso. Así quedan perfectas, de batalla para cualquier cena improvisada, ¡y sin que parezcan una esponja de aceite! :) ¡De res!