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Iba a preparar unos tuppers y el pollo del frigorífico huele un poco raro, aunq no parece malo del todo. ¿Hay algún modo seguro de quitarle ese olor para cocinarlo?
por en Seguridad y organización en la cocina

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Mejor respuesta
Hola, Carlos. Comprendo perfectamente tu duda, sobre todo cuando ya tenías planificado el tiempo para adelantar los tuppers de la semana, pero te recomiendo con total sinceridad que no intentes quitarle el olor ni consumirlo.

En términos de seguridad alimentaria, no existe ningún método seguro para recuperar un pollo que ha empezado a oler raro. A menudo circulan recomendaciones populares como lavarlo con vinagre, frotarlo con limón o dejarlo en remojo con agua y sal. Sin embargo, estos métodos únicamente enmascaran el olor superficial y no eliminan las bacterias ni las toxinas que estas hayan podido generar durante su proliferación. Además, lavar carne cruda bajo el grifo es una práctica desaconsejada, ya que las salpicaduras propagan patógenos por la encimera y los utensilios cercanos.

El aroma alterado, agrio o ligeramente rancio es el indicador principal de descomposición. Aunque la textura o el color todavía no parezcan completamente deteriorados y pienses que una cocción prolongada bastará, muchas toxinas bacterianas son resistentes al calor y pueden provocarte una intoxicación gastrointestinal importante.

En la cocina, la regla de oro siempre es que ante la más mínima duda es preferible desechar el producto. Como sugerencia de organización para la próxima vez, si no vas a preparar el pollo en las 24 o 48 horas posteriores a la compra, lo más práctico y seguro es congelarlo inmediatamente en porciones bien tapadas.
por leon-bernard (56,7 mil puntos)
seleccionada por krlshn
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No existe ninguna forma segura de eliminar el mal olor de la carne de ave. Cuando el pollo desprende ese olor desagradable, se debe a la proliferación de bacterias en la superficie y en las fibras, por lo que ningún lavado o condimento solucionará el problema.

Aunque no tenga mal aspecto visual, cocinarlo tampoco elimina las toxinas que ya se hayan formado en el producto durante estos días en el frigorífico. Lo más prudente y razonable es tirarlo directamente al cubo de la basura para evitar problemas de salud. Para organizar las comidas diarias sin contratiempos, conviene cocinar el pollo en un plazo máximo de dos días tras la compra o guardarlo en el congelador.
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Tira ese pollo a la basura directamnte. No hay ningún truco de cocina ni marinado que sirva cuando la carne ha empezado a pasarse en el fondo de la nevera. Cocinarlo o pasarlo por la sarten con especias solo tapará el olor, pero las toxinas siguen ahí y te vas a poner malo. Para el menú semanal compra justo lo del día o congela las bandejas nada más llegar del súper.
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¡No intentes quitarle el olor bajo ningún concepto! Si el pollo ya huele raro, significa que ha empezado a descomponerse... Por mucho que te dé rabia tirar comida que pensabas dejar lista para la semana, la intoxicación no compensa el ahorro. Para la próxima vez, lo más seguro es congelarlo nada más llegar de la compra si no lo vas a cocinar en uno o dos días... ¡Es la única forma de no desperdiciar nada y comer con tranquilidad!
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El único método infalible para ese pollo es tirarlo a la basura. Ahorrarte cinco euros en pechugas no compensa pasar el fin de semana abrazado a la taza del váter.
por
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