Hola, Marta. Es una excelente idea preparar un pastel de macarrones casero; es una receta muy reconfortante y rinde bastante bien. Con mucho gusto te comparto algunos consejos para que obtengas un resultado bien cremoso cuidando el presupuesto.
En cuanto a la elección de la pasta, te recomiendo optar por pastas cortas que tengan estrías y cavidad hueca, como los macarrones estriados (penne rigate), los coditos o los tiburones. El relieve exterior y el hueco interior ayudan a atrapar la salsa, haciendo que cada bocado quede jugoso. Un detalle muy importante en la preparación es cocer la pasta dos minutos menos del tiempo recomendado por el fabricante, dejándola bien al dente, ya que terminará su cocción dentro del horno y absorberá parte de la salsa.
Respecto a los quesos, la mejor estrategia económica es combinar dos tipos: uno que aporte buen fundido y otro que sume sabor. Para la base cremosa, el queso gouda, el havarti o una mozzarella en bloque son opciones accesibles que funden de maravilla. Para darle un toque de sabor más marcado sin gastar en quesos importados costosos, puedes añadir una pequeña porción de queso semicurado nacional o cheddar estándar. Rallar el queso tú misma en casa suele ser más económico y permite que se funda mejor, ya que los paquetes de queso rallado comercial contienen antiaglomerantes que a veces dejan una textura arenosa.
El truco definitivo para lograr la máxima cremosidad sin gastar demasiado queso es preparar una bechamel suave con mantequilla (o margarina), harina y leche. Una vez lista la salsa blanca, retiras del fuego, integras la mayor parte del queso rallado para crear una salsa cremosa homogénea y luego la mezclas con los macarrones. Finalmente, pasas todo a una fuente, espolvoreas el resto del queso por encima y horneas hasta gratinar.
Espero que estos pasos te sirvan de guía para que tu plato quede perfecto. Si tienes cualquier otra duda con las cantidades o temperaturas de horneado, dime con total confianza.