Hola, María. Es un problema muy común cuando preparamos comida para la semana, pero tiene fácil solución si cuidamos un par de detalles sobre el tipo de queso y la técnica.
En cuanto a la variedad, te recomiendo optar por quesos con buen equilibrio de grasa y humedad como el Emmental, el Gruyère o un queso Havarti. Estos quesos toleran muy bien la temperatura y funden de manera uniforme sin tostarse de inmediato. Un factor clave es evitar los quesos que ya vienen rallados en bolsa, ya que suelen contener almidones y féculas antiapelmazantes que hacen que la superficie se queme mucho más rápido. Es preferible comprar el queso en bloque y rallarlo en casa.
Respecto a que el fondo quede frío, esto ocurre porque el calor directo del gratinador no penetra hacia el interior. Para solucionarlo, te sugiero hornear primero tus preparaciones a unos 170 o 180 grados cubiertas con papel de aluminio para que el calor llegue al centro. Una vez que el plato esté caliente, retiras el aluminio, colocas el queso recién rallado y activas el gratinador durante tres o cuatro minutos a media altura, vigilando hasta lograr el dorado deseado.
Espero que esta información te resulte útil para organizar tus comidas semanales. Mucho ánimo con la cocina.