Hola, Carmen. Un pollo de unos 600 gramos corresponde normalmente a lo que llamamos un pollo tomatero o picantón. Al ser una pieza pequeña y tierna, el objetivo principal es lograr una piel dorada y crujiente sin que la carne interior pierda humedad.
Para conseguirlo, te recomiendo precalentar el horno a 190 o 200 grados con calor arriba y abajo. Con ese peso, el tiempo estimado de horneado estará entre 35 y 45 minutos.
Para que quede en su punto y muy jugoso, te sugiero seguir estos pasos:
1. Seca bien la piel del pollo con papel de cocina antes de condimentar, ya que esto favorece que quede crujiente.
2. Úntalo bien con aceite de oliva virgen extra o un poco de mantequilla, y sazona al gusto con sal, pimienta y hierbas como romero o tomillo.
3. En la base de la fuente puedes añadir un chorrito de vino blanco o caldo y unas gotas de limón para generar vapor durante la cocción.
4. Riégalo con sus propios jugos a mitad del horneado para mantener la pechuga hidratada.
El punto óptimo lo sabrás pinchando en la parte más gruesa del muslo: si los jugos salen completamente claros y sin restos rosados, está listo. Si usas termómetro de cocina, debe marcar 74 grados en el centro de la pieza.
Al sacarlo, déjalo reposar entre 5 y 10 minutos tapado holgadamente antes de trincharlo. Ese reposo redistribuirá los jugos y garantizará una textura perfecta.