Hola, Laura. No te preocupes en absoluto, es un problema muy común en la cocina y tiene fácil solución sin necesidad de desperdiciar los ingredientes.
El método más rápido y eficaz para salvar tu bechamel es utilizar una batidora de mano o túrmix. Retira la sartén o cazuela del fuego para mayor seguridad, introduce el brazo de la batidora directamente en la masa y tritura a velocidad media durante uno o dos minutos hasta que observes una textura completamente lisa y homogénea. Si la masa para las croquetas ya está muy densa y le cuesta a las cuchillas girar, puedes añadir apenas un par de cucharadas de leche tibia para aligerarla un poco antes de batir.
Una vez que hayas eliminado todos los grumos, vuelve a poner el recipiente a fuego suave durante tres o cuatro minutos sin dejar de remover con una cuchara de madera o espátula. Este paso final es fundamental para que la harina termine de cocinarse bien y no deje un regusto a crudo.
Si ya habías incorporado los tropezones de las sobras (como jamón o pollo) y no quieres triturarlos, la alternativa tradicional es pasar la mezcla caliente a través de un colador fino o un pasapurés, presionando con el dorso de una cuchara para deshacer los grumos de harina.
Para futuras ocasiones, un pequeño consejo: incorpora siempre la leche templada o a temperatura ambiente en tandas pequeñas sobre el roux, integrando bien cada adición con unas varillas antes de verter más líquido. Espero que te queden unas croquetas deliciosas.