Hola, Felipe. Es un gusto saludarte. Comprendo perfectamente tu preocupación por evitar los aditivos y aderezos industriales en la alimentación familiar.
La salsa tradicional de pad thai se basa en un equilibrio muy característico de tres sabores principales: dulce, ácido y salado. Para lograr ese perfil auténtico y natural sin recurrir a frascos procesados, solo necesitas tres ingredientes fundamentales:
1. Pasta de tamarindo: es la encargada de aportar la acidez tan representativa del plato.
2. Salsa de pescado: aporta la salinidad y ese punto de umami tradicional de la cocina tailandesa.
3. Azúcar de palma: aporta el dulzor característico. Si te cuesta conseguirlo, puedes sustituirlo perfectamente por panela o azúcar moreno no refinado.
Para elaborar la versión casera, puedes mezclar en un cazo pequeño tres cucharadas de pasta de tamarindo, tres cucharadas de azúcar de palma rallado o picado, tres cucharadas de salsa de pescado y dos cucharadas de agua. Pon la mezcla a fuego medio-bajo y remueve constantemente durante cuatro o cinco minutos hasta que el azúcar se disuelva por completo y consigas una textura homogénea y ligeramente jarabosa.
Una vez lista, déjala enfriar. Puedes conservarla en un frasco de vidrio bien cerrado en el frigorífico hasta por dos o tres semanas sin ningún tipo de conservante químico. Un detalle útil para organizar tus tuppers: te sugiero verter la salsa al salteado justo al final de la cocción de los fideos, mezclando bien todo antes de repartirlo en los recipientes para que la pasta absorba mejor el sabor.
Espero que la explicación te sea de gran utilidad y que tus hijos disfruten mucho de este plato hecho en casa.