Hola, CucharaDePalo_79. Es un problema muy común en la cocina que casi siempre se debe a una combinación de tres factores: la humedad de la masa, la consistencia del empanado y el manejo de la temperatura durante la fritura.
El motivo principal por el cual explotan es la acumulación de vapor de agua en el interior. Si la capa exterior no se sella de manera rápida y homogénea, la presión del vapor busca salida y termina rompiendo la cobertura.
Para evitarlo, el primer punto fundamental es realizar un sellado adecuado. Te sugiero pasar la croqueta por harina sacudiendo bien el exceso, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado. Si la bechamel es muy cremosa, te aconsejo hacer un doble empanado pasando de nuevo por huevo y pan rallado. Asegúrate de compactar suavemente con las manos para que no quede ninguna grieta.
El segundo aspecto clave es el estado de la masa. Debe estar bien fría de la nevera al momento de empanar y freír. En caso de que utilices croquetas congeladas, retira la escarcha superficial antes de freírlas para evitar salpicaduras y no eches demasiadas juntas a la sartén.
Por último, fríelas en abundante aceite bien caliente, idealmente a unos 180 grados, cubriéndolas por completo y en tandas pequeñas. Esto permite que el rebozado se dore y se vuelva crujiente de inmediato, reteniendo la masa en el interior.
Espero que estos detalles te sean de ayuda en tu próxima preparación.