Hola Marta. Es una excelente duda y un tema fundamental para quienes organizamos nuestras comidas semanales y buscamos mantener buenos hábitos de seguridad alimentaria.
En primer lugar, los contenedores que indican ser aptos para microondas (habitualmente identificados con el número 5 o polipropileno y el símbolo del horno) han pasado pruebas para asegurar que no liberan sustancias nocivas en niveles regulados bajo un uso estándar. Si el envase está en buen estado y no tiene desgastes, su uso no supone un peligro inmediato para la salud.
Sin embargo, existen varios factores a considerar si este hábito se repite a diario. Cuando calentamos guisos o verduras que contienen aceites o grasas, estas sustancias alcanzan temperaturas considerablemente altas dentro del microondas. Este calor concentrado puede sobrecalentar zonas concretas del plástico, acelerando la degradación de la superficie interna del recipiente y propiciando la migración de micropartículas o compuestos, aun cuando el envase sea libre de BPA.
Por esta razón, aunque no sea estrictamente obligatorio desechar tus tuppers aptos, la alternativa de usar un plato o contenedor de cristal o cerámica para calentar la comida es técnicamente la más recomendable. El vidrio es un material inerte que no reacciona con el calor ni con los alimentos grasos o ácidos, es fácil de limpiar y no sufre desgastes por uso continuo en el microondas.
Mi consejo es que, si tienes la posibilidad en el trabajo, pases la ración a un plato de cristal antes de calentarla. De este modo garantizas la máxima seguridad alimentaria, cuidas tu salud a largo plazo y además conservas tus recipientes de plástico durante mucho más tiempo.