Hola, GourmetPragmatico. Es una excelente pregunta y un detalle técnico que marca la diferencia en la textura final.
Lo más recomendable es disolver la sal en la mezcla de leche o nata antes de incorporarla al molde. Si salas las rodajas de patata directamente en seco, la sal extrae agua de las células por efecto de la ósmosis de manera irregular, lo que genera zonas aguadas y dificulta que la cocción sea homogénea.
Al integrar la sal en la leche tibia, creas una solución uniforme. Durante el horneado, a medida que los almidones de la patata se hidratan y espesan el líquido, la sal penetra de forma constante en cada capa. Como recomendación adicional, el líquido debe saber ligeramente más salado de lo que te gustaría en boca, ya que la patata absorbe una gran cantidad de sazón durante la cocción.