El pan duro es preferible. Su menor contenido de agua permite una mayor absorción de tomate y aceite, resultando en una emulsión más estable y una textura más densa. Además, su almidón se hidrata mejor, aportando cuerpo sin diluir el sabor.
Si usas pan del día, necesitarás más cantidad o el salmorejo quedará más líquido y menos untuoso. La clave es la rehidratación controlada del pan. Para no malgastar, el pan duro es la opción óptima y tradicionalmente más empleada en Andalucía por su resultado y aprovechamiento.