Ay, Elena, qué razón tenía tu abuela, la mía siempre decía lo mismo: 'barriga llena, corazón contento'. Y es que la sabiduría de nuestras mayores nunca falla, ¿verdad? Ellas sabían, sin tanta ciencia, que el cuerpo necesita su combustible.
Esos dolores de cabeza en el ayuno, hija, suelen ser señal de que al cuerpo le faltan sus sales, sus electrolitos, como un coche que no tiene gasolina. Mi abuela, que era una experta en la cocina del día a día, siempre preparaba unos calditos de pollo o de verdura caseros, de los de verdad, cocidos a fuego lento. Eso, hija, es oro puro para el cuerpo, un reconstituyente natural.
Si pruebas con eso y bebes mucha agua, verás cómo esa molestia se va. No hay que forzar al cuerpo, como no forzábamos antes la masa del pan. Un buen caldo hecho en la Thermomix, que es como tener a la abuela en la cocina pero más rápida, te sentará de maravilla. ¡Pruébalo!