Hola, Carmen. Es una excelente pregunta y un problema sumamente habitual cuando organizamos las comidas de la semana.
Desde el punto de vista de la preparación culinaria, el truco comienza realmente el día en que hierves la pasta: te aconsejo dejarla bastante al dente, retirándola del fuego uno o dos minutos antes de lo que indica el fabricante. Cuando la pasta se refrigera, el almidón sufre un proceso de retrogradación, por lo que si se guarda en su punto óptimo o pasada, al recalentarla perderá toda su estructura y quedará excesivamente reseca o quebradiza.
A la hora de recalentarla para tus comidas, te recomiendo aplicar una de estas dos técnicas según el equipo del que dispongas:
1. Técnica del anillo en microondas: Al colocar la pasta en el tupper o plato, distribúyela dejando un hueco despejado en el centro, con forma de rosquilla. Las ondas del microondas calientan con mayor intensidad los bordes exteriores; al retirar el centro, logras que el calor se reparta de forma homogénea sin sobrecalentar unas zonas más que otras. Agrega dos cucharadas de agua o caldo vegetal sin grasa para no alterar tus macros, y cubre el recipiente para atrapar la humedad.
2. Regeneración al vapor en sartén: Si tienes acceso a una cocina, coloca la pasta fría en una sartén antiadherente a fuego medio-bajo. Añade un par de cucharadas soperas de agua y coloca la tapa inmediatamente. En apenas dos o tres minutos, el vapor cautivo rehidrata la pasta por completo devolviéndole una textura tierna sin aportar calorías adicionales.
Espero que estos detalles te ayuden a conservar la calidad de tus tuppers durante toda la semana. Mucho éxito con tu planificación.