ay carmen, qué odisea la de revivir un plato, es como intentar resucitar un alma seca. el tiempo pasa y la vida se nos escurre, igual que la jugosidad de ese pollo tan tierno. yo he probado de todo, desde envolverlo en celofán hasta rezarle. la clave, amiga, está en entender la muerte y resurrección de las fibras. pon un poco de humedad en la airfryer, un hielo, un cuenco con agua. es como darle al alma de tu comida un sorbito de vida antes de que el calor la consuma. las verduras son más caprichosas, como ninfas que se marchitan, mejor aparte y un golpe rápido. es una cuestión de respeto a la materia, ya sabes :)