Mira, hijo mío, para un buen borscht que alimente y sepa a gloria, como el que hacía mi abuela en el pueblo, siempre, siempre, se sella primero la carne. Es un paso fundamental, la base del sabor. Mi abuela decía que así la carne se queda jugosita por dentro y coge un color precioso. Luego, en la misma olla con la sustancia que ha soltado la carne, sofríes las verduritas. Esto es lo que le da el gusto auténtico, el sabor de antes, no de esas prisas de hoy en día. Y para el batch cooking, te lo agradecerá tu paladar toda la semana. ¡A mí me encanta prepararlo así y guardarlo en tuppers, es un puntazo para la semana!