¡Hola, Laura! ¿Pan seco, dices? ¡Qué raro! Con masa madre y cuidando reposos... ¡seguro que es un complot de tu horno contra ti! O a lo mejor le falta un spa de humedad. 😉
Fuera bromas, para evitarlo, prueba a meter un recipiente con agua hirviendo en el horno durante los primeros 10-15 minutos de cocción. El vapor hace milagros. También, no te fíes solo del tiempo de la receta; cada horno es un mundo y el tuyo igual tiene prisa por secar el pan para que luego no lo puedas congelar. Si la corteza se dora muy rápido, baja un poco la temperatura y prolonga la cocción, ¡pero con ojo de halcón! Que no te lo quemen vivo.
¿Que ya lo tienes seco? ¡Felicidades! Tienes la excusa perfecta para hacer pan rallado casero, que le da mil vueltas al de bolsa. O unas migas que quitan el sentido, con huevo frito y un par de uvas, ¡la gloria! Y para los tuppers de batch cooking, ¿has probado a hacer unas bruschettas o tostas? Las cortas, las tuestas un poco, les pones lo que tengas por la nevera (tomate, atún, queso, aguacate...) y ¡listo! Es como darle una segunda vida al pan, pero en modo gourmet. ¡No me digas que no es un planazo! Así no tiras nada, y encima comes de lujo. Pan duro + imaginación = ¡victoria culinaria! :)