¡Hostia, Improvisadora! Qué buena que te animes con la pizza casera, ¡es brutal para ahorrar, tío! Mira, la diferencia principal de la masa de pizza es que lleva más agua, ¿sabes? Una masa normal "de andar por casa" suele ser más seca y al final te queda una base que es como un pan, dura y poco elástica. La de pizza, con más hidratación (hablamos de un 60-75% de agua respecto a la harina), permite que el gluten se desarrolle de puta madre, así la puedes estirar finita sin que se rompa ni de coña. Y eso, al hornear, es lo que le da esa textura crujiente por fuera y blandita por dentro, con esas burbujas en el borde que la hacen la hostia.
Mi consejo de colega: busca recetas que especifiquen bien la hidratación, y no te olvides del reposo, que es clave para el sabor y la textura. No necesitas harinas súper raras ni caras, con una harina de fuerza normal y una buena levadura, tiras millas. Y si te sobra masa, la congelas y la tienes para otra batalla culinaria. ¡A por ello, que te sale una pizza de escándalo! ;)