Hola Manuel. Es una consulta muy acertada, ya que conservar intacto el revestimiento antiadherente es esencial tanto para la durabilidad del electrodoméstico como para garantizar que los alimentos no se peguen en futuros usos.
El primer aspecto técnico que conviene tener en cuenta es evitar el choque térmico. Nunca introduzcas la cesta bajo el grifo ni la pongas a remojo mientras aún esté caliente tras terminar de cocinar. Los cambios bruscos de temperatura dilatan y contraen el metal a distinto ritmo que el recubrimiento, lo que provoca microfisuras y hace que el antiadherente termine levantándose con el tiempo. Lo ideal es dejar que se enfríe a temperatura ambiente.
Para eliminar restos rebeldes o grasa caramelizada sin comprometer la superficie, un recurso muy eficaz es preparar una pasta con dos cucharadas de bicarbonato de sodio y una pequeña cantidad de agua tibia. Aplica la pasta sobre las zonas con suciedad adherida y déjala reposar unos quince minutos. El bicarbonato actúa como un desengrasante natural suave y posee una dureza muy baja, por lo que ablanda la suciedad sin provocar arañazos mecánicos.
En cuanto a los utensilios de limpieza, te recomiendo recurrir a un cepillo de cerdas de nailon flexible o a un limpiador de silicona. Son opciones mucho más seguras que cualquier estropajo sintético tradicional y permiten limpiar con facilidad las perforaciones y ranuras de la cesta.
Por último, como medida preventiva para tus sesiones intensivas de batch cooking, puede serte de gran ayuda utilizar alfombrillas de silicona perforadas o cestillos protectores reutilizables aptos para freidoras de aire. De esta manera, gran parte de los jugos y grasas quedan contenidos, simplificando el mantenimiento posterior.