¡Javi! ¡Qué te pasa con esas cebollas, hombre! Es de cajón, si las amontonas se te estropean de la hostia. Hay que dejarlas que respiren, ¿sabes? En la despensa está bien si está oscuro, pero que corra el aire. No las metas en un saco, ¡ni de coña! Ponlas en una malla o una caja con agujeros, separadas. Si se tocan mucho, la humedad las fastidia. Y no las tengas cerca de las patatas, que eso es veneno. Con el precio que tienen las cosas, hay que aprovecharlo todo. Si las ves un poco blandas, córtalas y las congelas para sofritos. Así no tiras ni un gramo, ¡hostia!