la clave es el oxígeno. en cuanto abres una botella, el vino empieza a oxidarse y a perder propiedades. para que te aguante hasta el finde, tienes que minimizar ese contacto con el aire.
lo mejor que puedes hacer es un sistema de vacío. hay unos tapones que llevan una bomba manual y extraen el aire. con eso, un par de días en la nevera te lo aguanta bastante bien. si no tienes eso, vuelve a poner el corcho original lo más apretado posible, que entre bien y sin dejar aire, y directamente a la nevera. da igual que sea tinto o blanco, el frío ralentiza la oxidación.
no esperes que esté igual de fresco que el primer día, pero se podrá beber sin problema. si lo dejas fuera de la nevera, el deterioro es mucho más rápido y para el finde lo tendrás inservible, convertido en vinagre casi. no hay truco mágico, solo ciencia básica.