Mira Jordi, para unos blinis o crepes como los de mi abuela, que ella los hacía con lo que pillaba del huerto y nunca fallaba. Lo básico es harina (la de toda la vida, eh, sin tonterías), huevos frescos (si son de gallinas felices, mejor), y leche. Mi abuela siempre le echaba un pellizquito de sal y, a veces, una cucharadita de azúcar para que le diera un puntito. Y un chorrito de aceite o mantequilla derretida a la masa. Eso es clave para que no se pegue y queden finitos. ¡A por ello!