Ay, mira, esto me recuerda a mi abuela, que en paz descanse. Ella siempre decía que el secreto de unas buenas albóndigas o kotletas, que al final es lo mismo, estaba en la mezcla. Siempre ponía un poco de leche con pan rallado y un huevo. Y si tenía cebolla bien picadita y un trozo de panceta o grasa, ¡mejor que mejor! Así la carne queda jugosita, como debe ser, no como esas suelas de zapato que dices.
Aquí donde estoy ahora, viviendo fuera, la carne es cara y no se puede desperdiciar nada. Yo siempre sigo sus consejos, que sabía mucho de cocina de aprovechamiento. Nunca las frías demasiado fuerte, hazlas a fuego medio. ¡Ya verás que cambio!