Hostia, CocineroSaludable_BCN, ¿turbio el caldo? ¡Ni de coña te ralles, tío! Eso nos ha pasado a todos alguna vez. A ver, para que te quede un caldo más claro que el agua de la sierra, que es como me gusta a mí para los apaños rápidos de la semana, tienes que hacer dos o tres cosas que son clave.
Primero, lo de desespumar, ¿sabes? Cuando el pollo empieza a cocer, suelta una espuma que da asco, ¿verdad? Pues eso quítalo con una cuchara, la mayor parte de las impurezas se van ahí.
Luego, y esto es crucial, el fuego, macho. Que no hierva a borbotones, ¿eh? Tiene que hacer chup-chup muy flojito, que casi ni se mueva. Como un suspiro. Si lo pones a tope, las partículas se agitan y se dispersan, y ahí es cuando se pone turbio.
Y un truco de la abuela, que a mí me lo dijo mi madre y es la caña: una vez hecho, cuélalo. Si tienes una estameña o un paño de tela fino, pásalo por ahí. Verás que limpieza.
Y luego, si te sobra, lo congelas y ya tienes caldo brutal para cualquier día que no sabes que hacer de cena. ¡Así es como me apaño yo siempre, que ando corriendo! Venga, ¡a por ese caldito cristalino!