A ver, Elena, esto es súper fácil y no hay que liarse tanto. El truco infalible, de verdad, es usar el método de la botella de plástico. Es lo más top y te aseguro que la yema no se te rompe ni de coña.
Solo tienes que cascar el huevo en un plato llano, coger una botella de agua vacía, apretarla un poco para que chupe aire y acercarla a la yema. La botella hará vacío y absorberá la yema entera. Luego la aprietas sobre otro recipiente y listo. ¡Es magia! Además, siempre huevos bien fríos de la nevera, que ayuda un montón. Pruébalo y me dices, ¡es éxito asegurado!