Hola, ReinaDelTupper. A mi abuela, que en paz descanse, los blinis le salían siempre perfectos, finísimos. Ella siempre decía que el secreto está en la masa y la paciencia.
Primero, la masa debe ser ligera, casi líquida, y lo más importante, dejarla reposar una media hora, como mínimo. Así, la harina se hidrata bien y la masa queda más elástica. Luego, usaba una sartén antiadherente de las de antes, de esas buenas que casi no necesitaban aceite. Ponía el fuego suave y echaba poquísima masa, lo justo para cubrir el fondo con una capa muy fina. Con un volteador de crepes, o con la mano, ¡zas! En cuanto veías que los bordes se separaban, le dabas la vuelta. ¡Era toda una artista! Ella siempre decía que con la Thermomix todo es más fácil, pero el truco del reposo y el fuego lento es clave.