Illo, con las mollejas me pasó una vez algo parecido. Estuve un buen rato limpiándolas para una paella y parecía que no acababa nunca. Es que al final, la experiencia es un grado, mi arma.
Lo primero, el frío es tu amigo, quillo. Ponlas en un bol con hielo o mételas en el congelador un rato, unos 15-20 minutos. Verás qué fácil se quita la membrana blanquita y la grasilla, se endurecen y se despegan solas. Es como pelar una naranja, pero en versión mollejil.
Para la limpieza, usa unas tijeras de cocina. Te lo digo por experiencia, con el cuchillo te vas a desesperar. Con las tijeras cortas la membrana y tiras, ¡así de sencillo!
Después de limpiarlas bien, hiérvelas en agua con sal, un chorrito de vinagre y unas hojas de laurel. Con 10-15 minutos es suficiente. Esto las deja tiernas y preparadas para lo que quieras: a la plancha, encebolladas, en salsa... ¡Están de lujo!
Y si te lías, hazlo en cadena. Límpialas todas de golpe y congela por raciones. Así tienes para cuando te apetezca sin tener que repetir el proceso. ¡Un saludo y ánimo con el huerto, artista!