Uf, qué rollo lo de los cuchillos desafilados, ¿verdad? Me imagino la escena, intentando cortar algo y que no haya manera, qué frustración!!! Es que es imposible trabajar así, ni en la cocina ni en ningún sitio...
Mira, yo te cuento lo que hace mi abuela! Ella no tiene afilador, ¡jamás ha tenido! Y sus cuchillos cortan que da gusto. Ella usa el reverso de un plato de cerámica, la parte rugosa, la que no tiene esmalte. Dice que es el mejor afilador casero que hay, que funciona de maravilla si le pillas el truquillo. Lo pasa con cuidado, siempre en el mismo sentido, como si estuviera puliendo algo.
Una vez yo estaba haciendo un dibujo superdetallado para clase, ¡era para la asignatura de dibujo técnico! Y tenía el lápiz sin punta, un desastre, no podía hacer nada bien, me salía todo torcido. Así que sé lo que es la desesperación por no tener las herramientas a punto. Prueba lo del plato, que seguro que te sirve de algo. ¡Mucha suerte con el huerto!