Mira, te lo digo yo, que de esto sé un rato. Primero, las enjuagas bien por fuera, con agua fría, para quitarle la sal. Después, con un grifo de esos de chorro fino, las rellenas de agua y dejas que se limpien por dentro, que salga toda el agua sucia. Repite varias veces, hasta que el agua salga limpia del todo. Y por último, las dejas en remojo en agua templada, con una mijilla de vinagre o limón, unas dos horitas. No te compliques la vida, es así.