Ay, Laura, ¡qué rabia da cuando pasa eso! Me ha pasado a mí con las morcillas, que les pones todo el cariño del mundo y luego hacen de las suyas... ¡tela marinera! Yo creo que a veces es la temperatura, que la brasa está muy fuerte y el pobre chorizo no sabe ni por dónde le da el aire. Hay que ir con más tacto que con un niño pequeño, ¿sabes?
Una vez, en un pueblo de la sierra, me enseñaron un truco... aunque no era para chorizo, era para costillas, pero igual te sirve, maja. Decían que había que ponerlas al principio un poco más lejos del fuego y luego ir acercándolas poco a poco, con paciencia, como si estuvieras ligando, jeje. Es que con la brasa hay que tener un arte que no veas. Luego la gente te dice que es fácil y una se desespera... pero no te rindas, que al final el tuyo estará más rico que ninguno, ¡seguro! A mí con la cocina me pasa igual, que me lío con mil cosas y luego no me sale ni una, pero al final lo intento y mira, algo sale, qué remedio :) Mucho ánimo con ese chorizo, que seguro que lo dominas!!!