¡Hola, Carmen_S, guapetona! ¿Qué tal? Pues mira, esto de que se te pegue la carne a las manos es un fastidio, ¿verdad? A mí me pasaba mucho cuando hacía las albóndigas para mis nietos, ¡y acababa con las manos hechas un cristo! Es que es importante porque luego la masa no queda bien si estas peleandote con ella.
Las causas son un poco lógicas, verás: la carne, cuando no está bien fría o tiene mucha humedad, pues se vuelve más pegajosa. Y si tus manos están calientes, ¡peor que peor! Es como si se hicieran amigas para no soltarse, jejeje.
Pero no te preocupes, que tengo mis trucos, ¡que una ya tiene experiencia en esto de la cocina! ;)
1. Lo principal es que la carne esté ¡muy fría! Sácala de la nevera justo cuando vayas a empezar. Si la dejas fuera un rato, se va templando y ya la tenemos liada.
2. Un truco que me enseñó mi madre, ¡bendita sea!, es mojarse las manos con agua fría. No empaparlas, ¿eh?, solo un poquito. O si no, un poco de aceite de oliva, que eso va de lujo.
3. Y si no quieres ni pringarte, pues unos guantes de esos finitos de cocina. Yo los uso mucho ahora que me duelen las manos.
Con estos consejitos, ¡verás qué diferencia! ¡Ya me contarás! Un besín desde la tierra del lechazo. :)