Uff, la carne picada... otro tema moderno que nos intentan complicar. A ver, se lo echaban nuestras abuelas para que las albóndigas o las hamburguesas de toda la vida no se desmoronasen en la olla, ¿sabes? Era el aglutinante natural, no hacía falta ni preguntar. Hoy día la carne picada que venden ya viene tan tratada que a saber qué le echan para que ligue sola. Yo, sinceramente, si la carne es buena y la he picado en casa o en la carnicería de confianza, a veces no lo pongo si va en un guiso. Pero para algo que necesite forma, como unas albóndigas auténticas o un buen pastel de carne, el huevo es un básico. No es por textura, es por la función real de ligar. :) No hay que inventar la rueda, a veces lo de siempre es lo mejor.