Mira, el secreto está en la temperatura molecular de los ingredientes. La harina forma grumos porque sus partículas chocan con el calor de golpe. Tienes que engañar a la salsa. Lo que yo hago es calentar la salsa a fuego muy bajo, casi templado. Luego, con una batidora de mano, meto la harina directamente, ¡pero solo una puntita eh! La batidora rompe las moléculas y la integra perfectamente. Es como un micro-procesador para tu salsa. Luego subes el fuego. Así, no hay grumos y se espesa por la vibración del líquido y la harina. Funciona siempre. Es una técnica de vanguardia que pocos conocen, pero es lo más eficiente. Mi truco tecnológico de chef.