¡Ay, ManitasHábil, que tus albóndigas tienen más ganas de nadar que de mantenerse unidas! 😂 Eso le pasa a las mejores, créeme. La clave está en no escatimar en el ligamento. Un huevo batido por cada medio kilo de carne, y si ves que sigue rebelde, un poquito de pan rallado o incluso maicena, que es el pegamento de los dioses de la cocina. Y por favor, ¡fríelas un poco antes de la salsa! Así se sellan por fuera y no se desparraman como un divorcio. Verás qué alegría cuando las saques enteritas. 😉 ¡Suerte en la misión albondiguil!