Majete, para el okroshka y la digestión, el kéfir es la opción que mejor sienta a la tripa. El kvass, aunque fermentado y bueno, tiene un sabor más fuerte y para algunos puede ser algo más pesado. Con el kéfir siempre aciertas si buscas ligereza y que no te dé la lata el estómago. Lo hemos probado en casa muchas veces y el kéfir es el que más nos ha convencido para este plato, que tiene su miga. Es más, le da un toque más fresco y menos ácido, que se agradece un ratico.