¡Oh, querido Pablo, esta es una cuestión de vital importancia para la alta gastronomía del café! El flat white, para los verdaderos sibaritas, posee una concentración de esencia cafetera que el humilde latte jamás podrá emular. Es una experiencia sensorial trascendental. Para mí, que practico senderismo al amanecer, una elección errónea podría arruinar la jornada.