Hola. Conservar la mozzarella fresca una vez abierto el paquete y retirada la salmuera original es muy sencillo si se siguen unas pautas adecuadas de higiene y conservación.
La mozzarella fresca requiere estar siempre sumergida en líquido para no deshidratarse, perder su textura tierna o absorber olores de la nevera. Al no disponer del suero original, el mejor método es crear un medio líquido sustituto.
El procedimiento adecuado es el siguiente:
1. Consigue un recipiente hermético limpio, preferiblemente de cristal o plástico apto para uso alimentario.
2. Introduce el trozo de mozzarella y cúbrelo por completo con agua potable fría (preferiblemente filtrada o mineral). De forma opcional, puedes añadir una pizca muy pequeña de sal disuelta para que el queso no pierda sabor por ósmosis, o bien utilizar una mezcla de agua y leche a partes iguales si deseas preservar al máximo su cremosidad.
3. Cierra bien el recipiente para evitar la contaminación cruzada y colócalo en una de las baldas intermedias o inferiores de la nevera, donde la temperatura sea más estable (entre 2 y 4 grados Celsius).
4. Para una correcta seguridad alimentaria, es fundamental cambiar el agua diariamente y consumir el resto del queso en un plazo máximo de dos a tres días.
Un pequeño consejo adicional: saca la mozzarella de la nevera unos diez minutos antes de consumirla, ya que a temperatura ambiente recupera mejor todos sus aromas y textura original.