Buenas tardes, Laura. Para conseguir un equilibrio perfecto y evitar que te quede aguada o excesivamente ácida, la proporción estándar que mejor funciona es utilizar entre 4 y 5 limones de tamaño mediano por cada litro de agua.
En medidas de volumen, esto equivale aproximadamente a unos 150 o 180 mililitros de zumo recién exprimido. Con esa cantidad logras una base cítrica con presencia sin necesidad de saturarla de azúcar para compensar.
Un consejo práctico para no tener que añadir azúcar en exceso es preparar un almíbar ligero previo: disuelve unos 60 u 80 gramos de azúcar (unas 3 o 4 cucharadas) en un vasito de agua templada antes de incorporarlo a la jarra con el resto del agua fría y el zumo. Al disolverse por completo, endulza de manera mucho más eficiente y uniforme que si echas el azúcar directamente en frío.
También te recomiendo lavar bien uno de los limones antes de exprimirlo y añadir unas rodajas finas directamente a la jarra; los aceites esenciales de la cáscara aportarán aroma y frescura sin incrementar la acidez.
Espero que te sea de utilidad para tus próximas jarras.