Hola, Montse. Es una duda muy habitual en la cocina, pero se puede solucionar fácilmente prestando atención a unos pocos detalles del proceso.
El motivo principal por el que quedan blandas suele ser el exceso de humedad, el almidón superficial y una temperatura de cocción inadecuada. Te comparto el método paso a paso que mejor resultado da:
1. La variedad de la patata: Utiliza patatas para freír que tengan bajo contenido en agua y buen porcentaje de almidón, como la variedad Agria o la Monalisa.
2. Remojo previo: Una vez cortadas en bastones uniformes, sumérgelas en un recipiente con agua fría durante unos 20 o 30 minutos. Esto ayuda a eliminar el exceso de almidón superficial, evitando que se peguen entre sí y queden gomosas.
3. Secado minucioso: Este es el paso más determinante. Escurre las patatas y sécalas a conciencia con papel de cocina o un paño limpio. Si entra agua en el aceite o en la freidora de aire, las patatas se cocerán al vapor en lugar de freírse.
4. Doble cocción en sartén: Fríelas primero a temperatura media-baja (alrededor de 140-150 grados) durante 6 a 8 minutos, hasta que estén tiernas por dentro pero aún pálidas. Retíralas y déjalas reposar unos 10 minutos. Después, sube el fuego a temperatura alta (unos 185 grados) y dales una segunda fritura corta de 2 a 3 minutos para dorar y sellar la capa exterior.
5. En freidora de aire: Una vez bien secas, imprégnalas con una cucharada de aceite para que queden bien cubiertas y, de manera opcional, puedes mezclarles una cucharadita de maicena. Cocínalas primero a 160 grados durante unos 12 minutos, y finaliza a 200 grados durante 5 o 6 minutos removiendo el cestillo a mitad de tiempo. Es fundamental no sobrecargar la cesta para que el aire caliente circule correctamente.
6. La sal al final: Sala siempre en caliente nada más sacarlas, nunca antes de cocinarlas, ya que la sal extrae la humedad interior y ablanda la piel.
Espero que con estos pasos consigas la textura que buscas en tu próxima preparación. Un cordial saludo.