¡Ay, David, hijo! Eso de las patatas es un arte, como decía mi madre, que en paz descanse. Ella no sabía de macros ni de calorías como yo ahora, pero siempre hacía unas patatas perfectas, ¡crujientes y con un sabor de verdad!
Yo, que ahora estoy tan metida en el gym y con la alimentación limpia, he tenido que adaptar un poco sus trucos. Lo primero, las patatas buenas, como las del huerto de mi abuelo, ¡eso es calidad! Y luego, el aceite. Mi madre usaba el de la almazara del pueblo, y yo, para no sumar grasas trans, uso aceite de oliva virgen extra, que es oro líquido para el 'fit lifestyle'.
Pero el truco que nunca falla, que ya lo hacía mi madre, es el de las dos frituras: una suave para que se cuezan por dentro y otra fuerte para ese 'crunch' que tanto nos gusta. Y sobre todo, David, ¡sécalas muy bien! Ni una gota de agua, que si no, no hay 'resultados' que valgan... ¡Y a disfrutar sin remordimientos, que unas buenas patatas de vez en cuando son un 'cheat meal' que sienta de maravilla si las haces bien y controlas la porción!