Mira, los varenyky son como una pasta rellena, sí, pero más gorditos que nuestros canelones, ¿sabes? Mi vecina ucraniana, la Olga, me los enseñó hace muchos años. Ella siempre decía que los mejores se hacen con la masa muy fina, ¡ese es el truco! Los rellenos buenos son de patata machacada, que le pones un poco de cebolla frita, y luego hay unos dulces con queso fresco, como el mató de aquí, ¡están para chuparse los dedos! Se cuecen en agua, claro, como la pasta de toda la vida, y se sirven con un poco de mantequilla derretida. Yo a veces le pongo un poco de nata agria, que es como el yogur griego, pero un poco diferente. ¡Es lo que los hace auténticos, nen!