Buenas tardes, Carmen. Entiendo perfectamente su situación, ya que durante la cocción las partículas de grasa y los aceites esenciales de las especias se volatilizan y se adhieren a las superficies, prolongando el olor en el ambiente.
Para solucionar este problema de manera eficaz y ordenada, le sugiero seguir un protocolo en tres fases:
1. Limpieza de superficies críticas: El extractor suele acumular la mayor parte de las microgotas de aceite. Limpie los filtros de la campana y pase una bayeta humedecida con agua tibia y vinagre de limpieza por los azulejos cercanos a los fuegos y por la encimera.
2. Neutralización activa por vapor: Ponga a hervir a fuego suave una olla pequeña con agua, un buen chorro de vinagre blanco y unas rodajas de limón o clavos de olor durante unos quince o veinte minutos. El vapor generado ayuda a romper las moléculas de olor presentes en el aire sin necesidad de utilizar aerosoles químicos.
3. Absorción pasiva durante la noche: Una vez terminada la ventilación, coloque un par de recipientes pequeños con bicarbonato de sodio o café molido en esquinas opuestas de la cocina. Ambos elementos absorben de forma natural cualquier residuo aromático que quede en el ambiente.
Siguiendo estos pasos con regularidad, conseguirá neutralizar los olores de forma segura y mantener la cocina en perfectas condiciones tras cada cena.