Hola, buenas tardes. Me alegra mucho ver que te animas a prepararla por el método tradicional, ya que el resultado en sabor y textura no tiene nada que ver con el atajo del azúcar.
El secreto para que no te quede grasienta está en no excederse con el aceite desde el principio. Con un par de cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra por cada tres o cuatro cebollas grandes es más que suficiente. Corta la cebolla en juliana fina y uniforme para que toda se cocine al mismo ritmo.
Para empezar, pon la sartén a fuego medio y añade la cebolla junto con una pizca generosa de sal. La sal es fundamental al inicio porque ayuda a que la cebolla sude y libere su propia agua rápidamente. En cuanto empiece a volverse transparente y a perder volumen, baja la potencia del fuego al mínimo o a un fuego suave.
El tiempo aproximado para que caramelice de verdad suele rondar entre los 45 y 60 minutos. Durante este proceso, los azúcares naturales se irán concentrando y dorando. Cuando notes que se empieza a agarrar ligeramente al fondo, no añadas más aceite; el truco clásico consiste en añadir una o dos cucharaditas de agua y raspar el fondo con una espátula de madera. El agua disolverá esos azúcares tostados y la cebolla los reabsorberá, ganando ese tono oscuro y esa textura melosa tan característica.
Espero que estos pasos te sirvan de ayuda para tus tostas. Si tienes cualquier otra duda durante el proceso, me dices y lo vemos con calma.