Hola, Lucía. Es un problema muy habitual y tiene una solución sencilla prestando atención a un par de detalles clave. Cuando la ternera suelta líquido en la sartén, lo que ocurre en realidad es que la carne se cuece en su propio jugo en lugar de freírse o dorarse, y esa pérdida de humedad es justo lo que la deja dura y correosa.
Para que te queden tiernos y jugosos, te sugiero seguir estos pasos:
1. Atemperar la carne: Nunca pongas los filetes recién sacados de la nevera. Déjalos fuera unos veinte o treinta minutos antes de cocinarlos. Si entran fríos, bajan drásticamente la temperatura del metal.
2. Secar bien la superficie: Antes de ponerlos en la sartén, sécalos a conciencia por ambos lados con papel absorbente de cocina. La humedad superficial es el principal enemigo del dorado rápido.
3. Fuego muy vivo y sartén caliente: Calienta bien la sartén con un chorrito fino de aceite repartido por la base. Debe estar muy caliente, casi al punto de humear suavemente.
4. No sobrecargar la sartén: Cocina los filetes de uno en uno o de dos en dos como máximo. Si saturas la superficie, la temperatura caerá y empezará a soltar agua irremediablemente.
5. Tiempo de cocción: Para un filete fino estándar, el tiempo ideal es de apenas 45 a 60 segundos por el primer lado a fuego fuerte. En cuanto veas que se dora bien la base, dale la vuelta y déjalo solo unos 30 o 40 segundos por el otro lado.
6. La sal: Añade la sal preferiblemente justo al darles la vuelta o al sacarlos de la sartén, nunca mucho tiempo antes, ya que la sal extrae los jugos internos hacia fuera.
Déjalos reposar un minuto en el plato antes de comerlos para que los jugos se asienten y notarás una gran diferencia de textura.