Hola, Javier. Es un problema muy común y no te preocupes, la razón por la que se te rompen no es tu técnica, sino el tipo de ingrediente que estás utilizando.
La diferencia fundamental entre la harina de maíz normal y la harina para tortillas radica en un proceso tradicional llamado nixtamalización.
La harina de maíz convencional que se suele encontrar en cualquier supermercado es únicamente grano de maíz seco molido. Como el maíz no contiene gluten, si intentas mezclar esta harina únicamente con agua, no existe ninguna red elástica que una las partículas. Por este motivo, la masa no adquiere flexibilidad y la tortilla se quiebra por completo al aplanarla o al calentarse en la sartén.
Por el contrario, la harina para tortillas (etiquetada como harina de maíz nixtamalizada o masa harina) pasa por un proceso en el que los granos de maíz se cuecen y reposan en agua con cal alimentaria (hidróxido de calcio) antes de ser lavados y molidos. Esta reacción alcalina cambia la estructura de las proteínas y gelatiniza parte de los almidones del grano, lo que permite que al añadir agua tibia se forme una masa compacta, suave y maleable que no se desmorona al cocinarla ni al doblarla.
Además, este proceso aporta el sabor y aroma característicos de la tortilla mexicana y mejora notablemente el valor nutricional del maíz al liberar la niacina.
Para que tus tortillas te queden perfectas y puedas congelarlas sin problemas, busca en la sección internacional o en tiendas especializadas paquetes que indiquen explícitamente harina de maíz nixtamalizada (marcas como Maseca, Naturelo o Harina PAN de paquete amarillo especial para tortillas).