¡Ay, rapaza! No le tengas tanto miedo al salmón, que no te va a morder en la sartén :) Mira, para que no te quede como la suela de un zapato, con tres minutitos por el lado de la piel a fuego alegre y dos por el otro lado vas que chutas. El secreto está en sacarlo cuando veas que el centro aún brilla un poco rosita, porque se termina de hacer con el calor propio. ¡Ya verás como te queda rico, carallo!