Hola. Entiendo perfectamente tu inquietud, ya que la seguridad alimentaria y el uso correcto de los materiales en la cocina son aspectos fundamentales.
En primer lugar, los moldes de silicona aptos para uso alimentario, en especial los fabricados con silicona platino, son totalmente seguros para hornear. Por regla general, soportan de forma continua temperaturas de hasta 220 o 230 grados Celsius sin deformarse ni desprender sustancias nocivas.
Respecto al olor y al sabor, un molde de calidad no transfiere ningún tipo de regusto a goma o a plástico a tus bizcochos. Si alguna vez se percibe un olor extraño, casi siempre se debe a moldes de baja gama con mezclas de plástico o a una mala limpieza previa.
Para trabajar con total tranquilidad y mantener la seguridad en tu cocina, te recomiendo seguir estas pautas:
1. Asegúrate de adquirir silicona platino o 100% silicona de grado alimentario con los sellos y normativas de contacto con alimentos.
2. Realiza la prueba del pellizco al comprarlo: tuerce o pellizca la silicona; si la superficie se blanquea, significa que contiene rellenos plásticos y no es pura.
3. Antes de estrenarlo, lávalo con agua tibia y jabón neutro, sécalo bien y haz un horneado previo en vacío a unos 180 grados durante una hora para purgar cualquier residuo del proceso de fábrica.
4. Apoya siempre el molde flexible sobre una bandeja de rejilla o chapa metálica antes de verter la masa, para facilitar su manipulación y evitar accidentes al meterlo o sacarlo del horno caliente.
Siguiendo estos pasos, tus elaboraciones quedarán perfectas, limpias y sin sabores residuales.