A ver, Lorena, si buscas comida de verdad en Milán, olvídate de esos sitios con carteles luminosos que gritan "turista". Lo auténtico no hace ruido. Busca los mercados, los de barrio, no los centrales. Ahí es donde la gente local compra, y siempre hay puestos pequeños con comida casera, fresca y a buen precio.
Un buen pan con un embutido de verdad o unos quesos locales, eso es comer bien y sin artificios. Y si te ofrecen algo tipo "menú del día" en una trattoria alejada del centro, que tenga aspecto de la que ha estado ahí toda la vida, es probable que aciertes. Nada de cadenas ni franquicias, eso es plástico disfrazado de comida. La marca blanca italiana en el supermercado te puede salvar alguna cena sencilla si improvisas en el alojamiento, pero para probar lo local, sal a la calle y busca lo humilde. Es lo que suele ser bueno.