Montserrat, la mayonesa es como la vida misma, un delicado equilibrio. Un aceite fuerte, como un destino caprichoso, puede desbaratarlo todo. Mi abuela, que era una sabia de los fogones, decía que el aceite de girasol refinado era el lienzo perfecto. Neutro, humilde, deja que el huevo sea el alma de la fiesta. Así, tu mayonesa no solo no se cortará, sino que será un poema de sabor sutil, una caricia al paladar que perdura en la memoria, como los guisos de antaño :) La estabilidad viene de la paciencia y de un buen aceite base.