¡Ay, pepe_cocinillas, qué disgusto! Normal que se te queme, si ahora la gente quiere todo rápido y sin esfuerzo... ¡Así no sale nada bien! Tu abuela lo hacía perfecto, claro, con paciencia y sin esas prisas que tenemos ahora. El secreto no está en "optimizar ingredientes", ¡sino en optimizar el tiempo que le dedicas y la mano!
Mira, es muy simple: una buena sartén, el fuego no muy fuerte, y azúcar. ¿Agua? A veces sí, a veces no, depende de para qué sea. Pero sobre todo, ¡NO LO DEJES! No te vayas a hacer otra cosa mientras el azúcar se está fundiendo. Míralo, remuévelo suave si es necesario, y en cuanto coja ese color doradito precioso, ¡lo quitas! Es una cuestión de segundos, la diferencia entre el punto perfecto y el quemado. ¡No hay trucos mágicos, solo SABER HACER las cosas como antes! ¡Así se aprovechan los ingredientes y te sale rico de verdad!